
... Si alguna vez te fuiste, no recuerdo.
Eran noches de aquellas cálidas, dolorosas como dulce al alma el dolor de la desesperanza, de esas en que todo parece claro y oscuro, trepidante y tembloroso a un tiempo y en un espacio abierto.
Es una de esas noches en que todo sabe a similitud, donde los sonidos desaparecen y el vocablo luz pertenece a un lenguaje desconocido, extranjero.
Era un día en que la tierra palpitaba y sus hijos temían castigos guardados. Era la mañana en que la buena madre levantaba su mano, lenta con el peso y tamaño colosal de su raza, furiosa, caliente, paciente mas siempre atenta, despierta al zarpazo, a la huella en la piel.
Es una de esas noches en que unos brazos ajenos cubren la espalda y los miedos se arman contra una mujer que grita, contra un hombre que aúlla esperando su tiempo, su regreso y descansa.
Es uno de esos días en que la noche tiende su pecho sobre mi, en que su me atrevo a llamarle con llanto habriento cuando todos se han ido, cuando nunca han estado y no vuelven porque no les quiero.
Es uno de esos años en que la calma padece, en que el sentido descansa, en que la voz gime, golpea en los dedos de un instrumento que habla y traspasa sangre en hojas blancas.
Es un día de noche en que escribo sin más, esperando, recordando, lastimando recuerdos, esperando nada.

1 comentario:
preciosa con tintes de pasion escondida......
Publicar un comentario